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sábado, 7 de diciembre de 2013

Psicosis puerperal

Anteriormente estuvimos hablando de un síndrome que es muy frecuente en las parturientas, de echo se da en una de cada diez, la depresión postparto. 
Sin embargo, en 1 de cada 1000 mujeres el cuadro afectivo puede complicarse, llegando a desencadenar un episodio psicótico.

La psicosis puerperal es un cuadro importante que se presenta en las primeras horas o dentro de las cuatro primeras semanas después de dar a luz y que, en ocasiones, llega a requerir hospitalización urgente.
Su principal característica es el inicio repentino de ideas delirantes, referidas sobre todo al niño, alucinaciones auditivas que puedan ordenarle que hagan daño al bebé, un lenguaje y/o comportamiento desorganizado o catatónico y, en general, una pérdida de contacto con la realidad.  

También suelen aparecer cambios bruscos de humor, ansiedad, alteraciones motoras y dificultad para conciliar el sueño o pesadillas.

¿Por qué lo sufren algunas mujeres?

Como ocurría en la depresión postparto, no existe una única causa que pueda explicar este episodio psicótico. Sin embargo, parece ser que la mayoría de los casos se trata de mujeres con antecedentes psiquiátricos, especialmente con una historia de trastorno maníaco depresivo (Trastorno Bipolar I).

También parece ser más frecuentes en mujeres primerizas, con una historia de abuso de sustancias y en aquellas que ya lo han sufrido previamente, de ahí quien hay defiende la necesidad de iniciar tratamientos psicofarmacológicos preventivos si vuelven a quedarse embarazadas, no sólo durante el período que dura el embarazo, sino también inmediatamente después de dar a luz.

Además, existen factores genéticos que influyen en la predisposición a padecerla, así como factores biológicos que juegan un papel que aún está por determinar, como es el caso de algunos neurotransmisores como la serotonina y hormonas como la progesterona y/o estrógenos. 

¿Qué puede ocurrir?

Normalmente, todos los cuadros que implican pérdida de contacto con la realidad generan mucha ansiedad y miedo en el entorno. Por eso es importante saber que el pronóstico de un episodio psicótico de inicio en el postparto es, en general, favorable en poco tiempo, alcanzándose la remisión completa. No obstante, un pequeño porcentaje de mujeres puede desarrollar a la larga trastornos psicológicos, como cuadros obsesivos o de ansiedad, de ahí la importancia de realizar un seguimiento. 

Lo que sí parece claro es que el riesgo de volver a desarrollar un episodio psicótico en futuros embarazos alcanza e incluso supera el 50% de las veces, pero la futura madre no debe alarmarse, pues con un correcto tratamiento preventivo la sintomatología se reduce considerablemente.

¿Qué hacer si le ocurre a alguien cercano?

Aunque no siempre implica la misma gravedad, para evitar trágicas consecuencias como el maltrato a su hijo o a si misma, se requiere una intervención inmediata y debido al estado en que se encuentra la mujer, suele ser algún familiar o la pareja quienes solicitan la atención médica. Durante ese tiempo y hasta que no hayan desaparecido los delirios y alucinaciones es conveniente que la madre no se encargue del cuidado de su hijo.

Normalmente el tratamiento consiste en la administración de psicofármacos, seguida de una asistencia psicosocial para, entre otras cosas, reinstaurar la relación madre hijo y disminuir la posible carga de culpabilidad que pueda aparecer tras el episodio.

El seguimiento es fundamental para asegurarse una correcta adaptación a la situación y disminuir la probabilidad de futuras recaídas.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Depresión postparto (parte II)

En la anterior publicación de depresión postparto, vimos qué era exactamente esta depresión y cuáles eran sus síntomas. 
Ahora continuaremos hablando de este síndrome tan habitual que se da en las parturientas e intentaremos despejar todas vuestras dudas.


¿Se sienten así todas las mujeres después de tener un hijo?

Por suerte, no. Muchas de las nuevas mamás, aproximadamente una de cada dos, se sienten un poco llorosas, desanimadas e inseguras en el tercer o cuarto día tras el parto. Es lo que se conoce como "maternity blues" o depresión del tercer día que dura de unas horas a un par de días y que pronto desaparece. Desde luego, muchas mujeres se sienten cansadas y un poco desorganizadas cuando llegan a casa, pero normalmente controlan bien la situación más o menos en un semanita. 
Sin embargo, para las madres con depresión postparto la situación empeora día a día.

¿Cuándo suele ocurrir?

La mayoría de los casos de depresión surgen en el primer mes tras el parto, aunque en ocasiones este trastorno puede presentarse incluso 6 meses más tarde.

¿Por qué ocurre este síndrome?

Aún no se sabe lo suficiente sobre esta enfermedad, para estar segura de quién la desarrollará y quién no. Probablemente no existe una causa única sino que se trata de diferentes tipos de estrés que pueden tener la misma consecuencia o que pueden actuar conjuntamente.

Sabemos que entre estos "factores de riesgo" se encuentran:
  • una historia previa de depresión (especialmente de depresión postparto).
  • una falta de apoyo por parte de la pareja.
  • un bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad.
  • el que la mamá hubiera perdido a su madre cuando era niña.
  • una acumulación de acontecimientos vitales adversos, como el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del empleo de la paciente o de su pareja, problemas económicos, problemas de vivienda, etc...
Sin embargo, una mujer puede sufrir depresión postparto sin que se aprecie ninguna razón obvia para la misma.


¿Qué ocurre con las hormonas?

Parece bastante probable que la depresión postparto está relacionada con los importantes cambios hormonales que tienen lugar en el momento del nacimiento de su hijo, aunque todavía no se dispone de evidencias al respecto. 
Aunque los niveles de estrógeno, progesterona y otras hormonas relacionadas con la reproducción que pueden afectar a las emociones descienden bruscamente tras el parto, no se han encontrado diferencias entre las hormonas de las madres que desarrollan una depresión postparto y las que no. Una posible explicación es que probablemente algunas mujeres puedan ser más sensibles que otras a tales cambios.


¿Maltratan las mujeres con depresión postparto a su bebé?

NO, no lo hacen. Se pueden sentir como si lo fueran a hacer y se preocupan mucho por la posibilidad de hacer daño a sus bebés, aunque realmente nunca lo hacen.
De echo, muchas mujeres han llegado a pensar en alguna ocasión "Creo que si sigue llorando lo voy a coger y lo voy a lanzar por la ventana".
Las mujeres que "golpean a sus bebés" con frecuencia presentan graves trastornos emocionales que tienen origen en su infancia.


Raramente, sin embargo, una bebé es herido o incluso asesinado (infanticidio) por una madre que presenta un trastorno mental grave en eses momentos. Esta es una consecuencia trágica de la llamada "psicosis puerperal", una enfermedad mental muy grave de la que hablaremos próximamente, aunque tratable, que puede aparecer a los pocos días del parto. La madre puede delirar y llegar a pensar que su hijo es el demonio y por eso tiene que acabar con él, o puede tener ideas suicidas y decidir acabar no sólo con su vida sino también con la del recién nacido. La psicosis puerperal ocurre únicamente en uno de cada 500 partos y el infanticidio es, afortunadamente, muy raro.

Al ser este tema muy interesante y al poseer bastante información, mañana seguiremos hablando sobre este síndrome de lo qué puede hacerse, qué pasa con el tratamiento, qué efectos tienen las pastillas...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Depresión postparto (parte I)

Muchas mujeres sienten melancolía o tristeza después de haber dado a luz. Pueden sentir cambios en el estado de ánimo, sentirse ansiosas o abrumadas, sufrir crisis de llanto, pérdida de apetito o dificultad para dormir. Pero esto, generalmente, desaparece en unos días o una semana y los síntomas no son graves ni necesitan tratamiento.
Sin embargo, los síntomas de la depresión postparto duran más tiempo y son más graves

La depresión postparto consiste en el desarrollo de una depresión de la madre tras el nacimiento de su hijo. A veces esta depresión puede tener una fácil explicación, buen porque el hijo no ha sido deseado o porque no es lo normal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión no parece tener sentido: "Deseaba tanto tener este hijo y ahora que lo tengo me siento completamente desdichada", "¿Qué me está pasando?", "El parto fue magnífico, mejor de lo que esperaba, y todo el mundo se portó maravillosamente conmigo. Debería estar dando saltos de alegría", "Tenía miedo que el bebé tuviera algún defecto al nacer, pero es perfecto", "Entonces, ¿Por qué no lo estoy disfrutando?, quizás no valgo para ser madre".

Estas mujeres NO SON UNAS DESAGRADECIDAS NI UNAS MALAS MADRES sino que están experimentando una de las complicaciones más frecuentes del parto, un trastorno que todavía sufren en silencio un gran número de mujeres.

¿Con qué frecuencia aparece?

La depresión postparto es una de las enfermedades más frecuentes tras dar a luz ya que afecta a una de cada diez mamás. Si no se trata adecuadamente puede perdurar meses e incluso años.

¿Qué síntomas se presentan?

Tristeza

La tristeza es el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Las madres se sienten infelices, bajas de ánimo y desgraciadas la mayor parte del tiempo, aunque estos síntomas pueden llegar a empeorar en algún momento del día, como por la mañana o por la tarde. 
A veces a las pacientes les parece que no merece la pena vivir, precisamente en unos momentos en los que se deberían sentir inmensamente felices.

Irritabilidad

La irritabilidad suele estar asociada a la tristeza. La madre suele estar irritable con aquellos que la rodean, pero sobre todo, lo está con su marido quien no entiende lo que está pasando.

Fatiga

Todas las nuevas madres se sienten fatigadas y un poco abrumadas, pero la madre con depresión postparto se siente tan agotada que llega a pensar que tiene alguna enfermedad física.

Pérdida de apetito

Las madres deprimidas generalmente no tienen ni tiempo ni ganas de comer lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Otras mamás con el mismo problema, lo que hacen es comer en exceso para aliviar su malestar psicológico, lo que les lleva a sentirse mal consigo misma y con su gordura.

Incapacidad para disfrutar

Lo que antes gustaba ahora no apetece y lo que antes interesaba ahora se convierte en aburrido. Esto es especialmente así en las relaciones sexuales. Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si alguna vez lo perdieron) antes de las 6 semanas tras dar a luz. Sin embargo, las madres con depresión postparto suelen rechazar cualquier tipo de contacto sexual pudiendo crear tensión así en la pareja.

Desbordamiento

En estos casos en los que se sufre depresión postparto, la mamá siente que no tiene tiempo para nada y que todo lo que hace lo hace mal. Debido a esto, les es muy complicado establecer nuevas rutinas para hacer frente al bebé y la nueva situación que viven.

Ansiedad

Suele ser aguda y se puede presentar en forma de temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que este grite, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de alguna forma. 
Algunas mamás perciben a su bebé como un objeto, en vez de sentir que han dado a luz a la criatura más maravillosa y tierna del mundo. Se sienten distante de su hijo, al cual perciben como un pequeño ser misterioso y extraño, cuyas necesidades y emociones deben ser de algún modo satisfechas. 
La tarea de la nueva madre que aún no se ha "enamorado" de su pequeño es realmente dura. Sin embargo, el amor surge al final, cuando el niño es más mayor y más interesante.

No obstante, la depresión postparto puede desarrollarse aún cuando el amor por el bebé es intenso. En estos casos, la madre teme desesperadamente perder su hijito por no cuidarlo bien, porque no se desarrolle adecuadamente, por alguna infección o bien teme que muera súbitamente (muerte súbita del recién nacido). Un simple catarro puede causar una gran preocupación. 
La madre puede obsesionarse por el peso del bebé y alarmarse si llora demasiado o incluso si pasa un tiempo en silencio, llegando a pensar ¿habrá dejado de respirar?

La ansiedad también puede hacer que la madre se preocupe por su salud. Puede sentir pánico cuando su pulso se acelera o si siente alguna palpitación, llegando incluso a pensar que tiene algo malo en el corazón o que está al borde de un accidente cerebrovascular. En ocasiones se siente tan debilitada que piensa que tiene alguna enfermedad terrible y que nunca volverá a tener energía de nuevo. Estas sensaciones extrañas e inusuales le harán plantearse la pregunta ¿Me estoy volviendo loca? La respuesta es NO.

El temor a quedarse sola con todas estas preocupaciones puede dar lugar a que la madre se sienta tan indefensa que no quiera que su marido o compañero acuda al trabajo.

Mañana os continuaré hablando sobre este tema, resolveremos las dudas de ¿cuándo ocurre?, ¿por qué ocurre?, ¿maltratan estas madres a sus bebés?, y muchas cosas más.