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martes, 3 de diciembre de 2013

Síndrome de Muerte Súbita del Lactante




El síndrome de muerte súbita del lactante, también llamado síndrome de muerte súbita infantil, es la muerte repentina e inesperada de un bebé menor de un año aparentemente sano. Si no se determina ninguna causa específica de la muerte, se suele indicar que se debe al síndrome de muerte súbita del lactante.
También se le conoce como «muerte en cuna» o «muerte blanca». Generalmente se encuentra muerto al bebé después de haberlo puesto a dormir, no mostrando signos de haber sufrido.

Se considera SMSL si, después de una investigación post mórtem, la muerte permanece inexplicada. En esta investigación se incluye una autopsia, examen de la escena y circunstancias de la muerte y exploración del historial médico del bebé y de la familia.

CAUSAS DEL SÍNDROME DE LA MUERTE SÚBITA DEL LACTANTE


Causas identificadas

Aproximadamente en uno de cada 10 casos de síndrome de muerte súbita del lactante se identifica una causa específica. Las causas posibles incluyen infecciones graves, accidentes o un problema que ya tenía el bebé cuando nació y que no se había detectado anteriormente (un trastorno “congénito”), como un defecto en el corazón o un trastorno pulmonar.
Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)
Si no puede encontrarse una causa específica que explique la muerte, ésta se define como síndrome de muerte súbita del lactante. Las investigaciones sugieren que este síndrome puede relacionarse con una serie de factores distintos. Se cree que esos factores no son los que realmente provocan el síndrome, pero pueden incrementar el riesgo de que un bebé lo sufra. Entre estos se incluyen:
  • Alergias.
  • Infecciones bacterianas y víricas.
  • Trastornos genéticos desconocidos.
  • Problemas en el área cerebral que controla la respiración.
  • Arritmias.
  • Sofocación accidental.
  • Sobrecalentamiento.

Reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante

En 1991 la Foundation for the Study of Infant Deaths (Fundación para el Estudio de las Muertes Infantiles, FSID) y el Departamento de Salud del Reino Unido lanzaron una campaña para reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Las recomendaciones que ofrecieron contribuyeron a reducir en un 75% el número de casos de síndrome de muerte súbita del lactante registrados cada año en el Reino Unido.
Enfermedad
  • Si el bebé no se siente bien, acuda al médico de inmediato.
  • Si el bebé tiene la temperatura muy alta (fiebre), intente bajársela manteniéndolo fresco.


Tabaco

Se sabe que la exposición al humo de los cigarrillos (durante el embarazo o después del nacimiento) incrementa el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante.


  • No fume durante el embarazo; esto se aplica tanto a las madres como a los padres.
  • No permita que nadie fume en la misma habitación en la que se encuentre el bebé; pídales que fumen fuera.
  • No comparta la cama con su bebé si su pareja fuma.




Dormir

  • Durante los seis primeros meses, el lugar más seguro donde puede dormir un bebé es en una cuna, en la habitación de sus padres.
  • Al acostar a su bebé, hágalo de forma que quede boca arriba.
  • Coloque al bebé con los pies situados a los pies de la cuna para evitar que quede enredado bajo las sábanas.
  • No se quede dormido con el bebé en brazos mientras esté sentado o tumbado en un sofá o un sillón.
  • Evite que el bebé duerma con una almohada.
  • En la cuna del bebé, utilice un colchón firme con una cubierta impermeable.
  • Asegúrese siempre de que la cuna está bien hecha, con la ropa de cama bien metida debajo del colchón.
  • Asegúrese de no tapar la cabeza del bebé.









Un adulto no debe compartir la cama con su bebé en los casos siguientes:
  • Si el bebé es menor de tres meses.
  • Si el bebé fue prematuro o pesó menos de 2,5 kg al nacer.
  • Si el adulto ha consumido alcohol.
  • Si el adulto ha tomado medicación que provoca somnolencia.
  • Si el adulto está muy cansado.

Chupetes


Algunos datos sugieren que darle a un bebé un chupete al acostarlo puede reducir el riesgo de aparición del síndrome de muerte súbita del lactante. Sin embargo, deberá investigarse más este aspecto antes de poder emitir recomendaciones oficiales sobre los riesgos y las ventajas de utilizar chupetes.
Las madres que hayan optado por la lactancia natural no deberían introducir el chupete hasta que el bebé tenga alrededor de un mes. Cuando haya cumplido los 12 meses, debería retirar el chupete gradualmente para evitar problemas dentales.
Lactancia natural


Las investigaciones recientes han demostrado que los bebés alimentados con lactancia natural (ya sea exclusivamente o en combinación con leche artificial) tienen menos probabilidades de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante que los bebés que sólo han tomado leche artificial.





Temperatura


Procure que el bebé se encuentre en la temperatura correcta.


  • La temperatura ambiente idónea para un bebé es de 18°C (se acepta una oscilación entre 16 y 20°C).

  • Coloque la mano sobre el abdomen (la barriga) de su bebé para saber si su temperatura es correcta. Si está caliente o suda, retire parte de la ropa de cama o quítele algo de ropa. Es normal que los bebés tengan las manos y los pies fríos.

  • Al entrar en un edificio, quítele siempre la ropa de calle al bebé, aunque para ello tenga que despertarlo.

  • No deje que el bebé duerma con una bolsa de agua caliente ni una manta eléctrica, ni tampoco cerca de un radiador, un calefactor o un fuego, ni bajo la luz directa del sol.

  • No use fundas nórdicas ni edredones si el bebé tiene menos de 12 meses.

  • Una alternativa a las mantas y las sábanas son los sacos de dormir para bebés. Asegúrese de que la ropa es de la talla y el grosor adecuados e infórmese sobre qué ropa interior debería llevar el bebé: confirme siempre las recomendaciones del fabricante.



El chupete y la lactancia disminuyen el riesgo de muerte súbita del lactante
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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Adiós al cigarrillo: 3ª parte.

 Consejos para comenzar una vida sin malos humos:

1. Busca apoyo.Tendrás en el médico o en el obstetra a un aliado que puede hacerte las cosas más fáciles. Cuenta a tu pareja, tus amigos y tus compañeros de trabajo que vas a dejarlo.

2. Márcate un día para dejarlo.Cuanto antes, mejor para el bebé. Intenta estar muy ocupada los primeros días: te resultará más fácil no pensar en el tabaco. Quita de tu vista todos los objetos relacionados con el tabaco (mecheros, cerillas, ceniceros...), tanto en la oficina como en casa.
3. Juégatelo todo a una carta.Es más difícil fumar poco que dejar de fumar del todo. Por eso es mejor dejarlo del todo de golpe.

4. Piensa en positivo.Tienes que saber que la necesidad más imperiosa de fumar la dejarás de sentir cuando pasen entre diez y doce días. Y los síntomas del mono son una señal de que el cuerpo se va recuperando del consumo de tabaco. Los primeros días, es normal estar más sensible e irritable y tener problemas de concentración. No pasa nada, estos síntomas desaparecerán.

5. Intenta modificar tu rutina diaria.Evita el bar de la esquina, donde siempre has comprado tabaco. Pide a los amigos que no fumen delante de ti. Y el cigarrito del café lo puedes sustituir por otro nuevo ritual como por ejemplo, comerte una galleta o tomar, en lugar de café, una infusión nueva.

6. Prémiate por cada día que no hayas fumado.Te lo mereces, lo estás haciendo muy bien. Date pequeños homenajes. Si ahorras el dinero del tabaco, podrás comprar algunas cosas más para el bebé o para ti.

7. Bebe mucho y con regularidad.Lo mejor es el agua, el té, alguna infusión o zumos, así no sentirás ganas de comer. La ansiedad lleva a coger un cigarrito.

8. Procura moverte. El aire fresco y la actividad física tienen un efecto relajante y mejoran el humor.

9. Acupuntura. Este método tradicional puede reducir el deseo de fumar o incluso provocar un fuerte rechazo del tabaco. Pero tiene que haber una voluntad firme de dejarlo.

10. Apoyo psicológico. También es importante cuando nace el niño para reforzar abstinencia y evitar la recaída después de haber logrado lo que parecía tan difícil.

11. Llevar una vida saludable, pensar en el bebé y descansar.


Fuente: www.serpadres.es

Información para dejar de fumar...


martes, 26 de noviembre de 2013

Adiós al cigarrillo: 2ª parte.

Algunos falsos mitos sobre el tabaco:
 
- “Fumarse un cigarrillo relaja y ayuda a aliviar el estrés”: El tabaco es una droga estimulante, por lo que difícilmente puede tener propiedades relajantes. Por ello, la sensación de alivio que experimenta el fumador tras un periodo prolongado sin consumir tabaco se debe a la mera superación de los síntomas de abstinencia del que es víctima.
 
- “Fumar poco en una mujer embarazada no daña al feto”: Siempre que se fuma existe riesgo de que se produzcan problemas de salud en el feto, ya que los componentes del tabaco atraviesan la barrera placentaria. Por tanto, la única forma de evitar los riesgos asociados a su consumo es no fumar.
 
- “Los médicos dicen que es mejor para el feto fumar un cigarro que soportar el estrés de no fumar”: El estrés que produce el abandono del hábito tabáquico durante un par de semanas, es una reacción natural de nuestro cuerpo que le permite desarrollar mecanismos de defensa para adaptarse a la nueva situación. No hay evidencia contundente de que el estrés de dejar de fumar tenga ningún efecto en el feto. En cambio, sí existe evidencia clara sobre los efectos nocivos que implica el consumo de tabaco durante la gestación.
 
 
 
"Dejar de fumar siempre vale la pena, especialmente cuando la salud de nuestros hijos e hijas está en juego"
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Adiós al cigarrillo: 1ª parte.

El 30% de las fumadoras siguen fumando en las primeras semanas de embarazo. Si este es tu caso, aquí te contamos las razones para dejarlo de INMEDIATO:


Las fumadoras embarazadas encienden una media de 13 cigarrillos al día. Si se suman, a lo largo del embarazo se expone al bebé a las sustancias nocivas de 3.640 cigarrillos. Al fumar un cigarrillo estás inhalando más de 4.700 sustancias nocivas.
Cuando la embarazada deja de fumar, la recompensa se siente al poco tiempo: transcurridos unos 20 minutos, baja el pulso y la presión sanguínea. El contenido de monóxido de carbono en el organismo se reduce a las ocho horas y 24 horas después ya remite el riesgo de infarto.

CONSECUENCIAS:

- Mayor riesgo de tener hijos con bajo peso al nacer (*).

(*) bebé de la izquierda

- Mayor riesgo de infecciones respiratorias y asma durante los dos primeros años de vida.
- Menores tasas de lactancia materna.
- Desarrollo de alteraciones endocrinas en el recién nacido.
- Complicaciones más graves como el síndrome de muerte súbita del lactante.
- Mayor mortalidad perinatal.
- Aumento del riesgo de aborto.
- Aumento de malformaciones congénitas (labio leporino, pie zambo… etc.) en el recién nacido.
- Déficit cognitivos y alteraciones de comportamiento a largo plazo.

A todo esto hay que añadir los efectos nocivos que tiene el tabaco sobre la propia salud de la mujer, tanto si está embarazada como si no. Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, el consumo de tabaco, entre otros muchos efectos, aumenta el riesgo de sufrir determinadas complicaciones durante el embarazo como:

- Placenta previa: la placenta se implanta (de manera total o parcial) en la porción inferior del útero, de tal manera que puede ocluir el cuello del útero.
- Desprendimiento de placenta.
- Aumento del riesgo de tener un embarazo ectópico (embarazo fuera del útero).



¿LE PREGUNTASTE SI QUERÍA FUMAR?