miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿Cuánto debería engordar en el embarazo?

La mitad de las embarazadas no engordan los kilos recomendados, según el Instituto de Medicina de Estados Unidos. Algunas se pasan y otras no llegan.


Podemos decir con seguridad que no hay etapa en la que menos le importe a una mujer engordar como durante el embarazo. Sin embargo, esto no quiere decir que no tengamos que tener cuidado, estar embarazada no significa comer sin control, sino que debemos saber cuánto podemos engordar durante el embarazo.

Hay una supuesta norma, que marca el aumento de peso idóneo durante el embarazo en nueve kilos, uno por cada mes de gestación. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no se puede determinar un peso genérico para todas las mujeres durante el embarazo: depende del peso anterior a la gestación. Es decir, una embarazada muy delgada deberá engordar más kilos que aquella que presenta sobrepeso u obesidad.

¡NO hay que comer por dos! Si hay que comer para dos, pero no es excusa para cuidar tu alimentación. Al contrario, debemos de comer cosas saludables durante este período. Esto no significa que no podamos darnos un capricho de vez en cuando, puesto que el cuerpo a veces nos va a pedir un chocolate, un dulce, etc...Sin embargo no podemos tomar esto como una rutina, puesto que las grasas no nos aportan nada saludable. Debemos tener en cuenta unos cuantos consejos sobre alimentación.

Un peso adecuado a cada embarazada

La OMS (Organización Mundial de la Salud) toma como referente de incremento de peso en el embarazo los intervalos que marca el Instituto de Medicina de Estados Unidos. Las recomendaciones de esta institución se basan en el índice de masa corporal previo al embarazo. Para calcularlo hay que dividir el peso en kilogramos y el cuadrado de la altura en metros.

Así pues, la ganancia de peso idóneo entre las gestantes es:


  • Embarazadas con bajo peso (IMC <18.5): Se recomienda un aumento de peso total de entre 12.5 y 18 kilos. Durante el segundo y el tercer trimestre la gestante debe aumentar al rededor de medio kilo a la semana.
  • Embarazadas con peso normal (IMC entre 18.5 y 25): Se recomienda engordar entre 11.5 y 16 kilos. En los últimos dos trimestres el aumento adecuado es de unos 400 gramos a la semana.
  • Embarazadas con sobrepeso (IMC entre 25 y 30): el rango de aumento de peso permitido es de entre 7 y 11.5 kilos. Después del primer trimestre la ganancia de peso aconsejada a la semana es de unos 280 gramos.
  • Mujeres con obesidad (IMC > 30): En esta situación, el margen para engordar es tan solo de entre 5 y 9 kilos, con una media de 220 gramos semanales en los dos últimos trimestres.

Reparto del peso

El reparto del peso ganado durante el embarazo es el siguiente

  1. Para el bebé de 3 a 4 kilos.
  2. Útero: 900 gramos.
  3. Placenta: 500 gramos.
  4. Pechos: 400 gramos.
  5. Volumen sanguíneo: 1.5 kilos.
  6. Reservas lipídicas: de 2 a 3 kilos.
  7. Retención de agua: 2 kg.

Peligros de un peso excesivo o insuficiente


  • Más posibilidades de cesárea: un incremento excesivo de peso multiplica las probabilidades de tener un parto por cesárea.
  • Riesgo de parto prematuro: las madres con un peso previo al embarazo por debajo de lo normal que engorden poco tienen mayor riesgo de tener a su bebé antes de tiempo.
  • Retención de peso: incrementar el peso en la gestación por encima de los límites recomendados dificultará a las mujeres la pérdida de los kilos adquiridos después del parto.
  • Diabetes gestacional: la obesidad previa o durante el embarazo es un factor de riesgo para que aparezca la diabetes gestacional , una enfermedad que sufre entre el 4% y el 7% de las embarazadas.
  • Preeclampsia: la obesidad previa al embarazo y el exceso de ganancia del mismo en la gestación pueden provocar la preeclampsia, una enfermedad que afecta al 10% de las embarazadas, y que provoca hipertensión arterial y un exceso de proteínas en la orina.


Adiós al cigarrillo: 3ª parte.

 Consejos para comenzar una vida sin malos humos:

1. Busca apoyo.Tendrás en el médico o en el obstetra a un aliado que puede hacerte las cosas más fáciles. Cuenta a tu pareja, tus amigos y tus compañeros de trabajo que vas a dejarlo.

2. Márcate un día para dejarlo.Cuanto antes, mejor para el bebé. Intenta estar muy ocupada los primeros días: te resultará más fácil no pensar en el tabaco. Quita de tu vista todos los objetos relacionados con el tabaco (mecheros, cerillas, ceniceros...), tanto en la oficina como en casa.
3. Juégatelo todo a una carta.Es más difícil fumar poco que dejar de fumar del todo. Por eso es mejor dejarlo del todo de golpe.

4. Piensa en positivo.Tienes que saber que la necesidad más imperiosa de fumar la dejarás de sentir cuando pasen entre diez y doce días. Y los síntomas del mono son una señal de que el cuerpo se va recuperando del consumo de tabaco. Los primeros días, es normal estar más sensible e irritable y tener problemas de concentración. No pasa nada, estos síntomas desaparecerán.

5. Intenta modificar tu rutina diaria.Evita el bar de la esquina, donde siempre has comprado tabaco. Pide a los amigos que no fumen delante de ti. Y el cigarrito del café lo puedes sustituir por otro nuevo ritual como por ejemplo, comerte una galleta o tomar, en lugar de café, una infusión nueva.

6. Prémiate por cada día que no hayas fumado.Te lo mereces, lo estás haciendo muy bien. Date pequeños homenajes. Si ahorras el dinero del tabaco, podrás comprar algunas cosas más para el bebé o para ti.

7. Bebe mucho y con regularidad.Lo mejor es el agua, el té, alguna infusión o zumos, así no sentirás ganas de comer. La ansiedad lleva a coger un cigarrito.

8. Procura moverte. El aire fresco y la actividad física tienen un efecto relajante y mejoran el humor.

9. Acupuntura. Este método tradicional puede reducir el deseo de fumar o incluso provocar un fuerte rechazo del tabaco. Pero tiene que haber una voluntad firme de dejarlo.

10. Apoyo psicológico. También es importante cuando nace el niño para reforzar abstinencia y evitar la recaída después de haber logrado lo que parecía tan difícil.

11. Llevar una vida saludable, pensar en el bebé y descansar.


Fuente: www.serpadres.es

Información para dejar de fumar...


Acupuntura y embarazo

La acupuntura es una medicina china tradicional. Consiste en estimular unos puntos energéticos con unas agujas finas colocadas en diferentes zonas del cuerpo. el objetivo es mantener o restablecer un equilibrio energético. 







Esta medicina puede utilizarse a lo largo de todo el embarazo, y también durante el parto y en el puerperio.



LA ACUPUNTURA DURANTE EL EMBARAZO puede llegar a ser beneficiosa tanto para la mamá como para el futuro bebé. El sistema orgánico del bebé se desarrolla de manera impredecible durante los tres trimestres del embarazo, es por ello que mientras todo marche bien durante estos tres trimestres, la salud de tu bebé dependerá de tu salud.






Si decides someterte a un tratamiento a base de acupuntura una vez al mes para poder aliviar los síntomas típicos del embarazo, la misma también estará mejorando la salud de tu bebé.




La acupuntura puede ayudarte a prepararte mejor para el parto. Durante el octavo mes de embarazo, el bebé se dispone para el parto, y en general se presenta con la cabeza hacia abajo. Sin embargo, algunos bebés  permanecen en posición de nalgas. En este caso, un punto de acupuntura puede ayudar al bebé a volverse sobre sí mismo y colocarse en la posición correcta. Este punto se sitúa en el quinto dedo del pie de la madre.




LA ACUPUNTURA también se puede utilizar durante el parto


Al igual que la primavera sigue al invierno, por analogía, a un apogeo del Yin (el embarazo) sigue un ascenso del Yang (el parto)

El surgimiento de Yang da lugar a la aparición de las contracciones uterinas que, gracias a su intensidad y a su reiteración, permitirá que el cuello uterino se abra y, a continuación, que el bebé baje a la pelvis ligamentosa y nazca.
La acupuntura es igualmente eficaz si rebasa las cuentas, dado que su acción contribuye a provocar la dilatación. Por último, la acupuntura usada durante el propio parto ayuda a mitigar el dolor de las contracciones.
Desafortunadamente, esta técnica aún está poco desarrollada en las maternidades, de modo que pocas veces se ofrece este tratamiento.


Acupuntura para aliviar molestias durante el embarazo


Otros métodos de preparación al parto




martes, 26 de noviembre de 2013

Higiene en embarazadas

Higiene física

La higiene es muy importante en todas las personas y, aún más, en aquellas mujeres que están embarazadas.


Es importante que durante todo el embarazo, la mujer tenga la piel limpia. Así pues, están recomendado darse una ducha o un baño diario, ya que las glándulas sudoríparas y sebáceas aumentan de una manera notoria. El agua a parte de mejorar la circulación de todo el cuerpo también ayuda a relajarse. Hay que tener en cuenta que el agua no debe de estar muy caliente, más bien debe estar templadita (apróx. 37ºC) y se deben evitar los chorros violentos en la ducha.

En cuanto a la higiene de los órganos genitales es preciso explicar que durante el embarazo se producen numerosos trastornos en el aparto genital de la mujer, debido a que se está preparando para el parto, como puede ser el aumento del flujo vaginal. Dicho aumento del flujo no es malo, al contrario, nos ayuda como barrera ante la entrada de posibles microorganismos que puedan causar infección. Durante el embarazo el pH vaginal se vuelve menos ácido, por lo que tendremos que utilizar un jabón que respete este pH y no sea demasiado agresivo, puesto que sino, destruiríamos la flora bacteriana genital y estaríamos menos protegidas y expuestas a más infecciones como la candidiasis.

Por otro lado, hacia la mitad del embarazo, la mujer debe cuidar sus pezones, ya que empiezan a segregar un líquido llamado calostro que puede irritar si no se lavan bien con agua y jabón pudiendo aplicar, además, una cremita para dejarlos suaves y evitar así la salida de posibles grietas.

También debemos prestarle vital atención a la higiene dental. Durante el embarazo se deben lavar los dientes de manera rigurosa después de cada comida puesto que en esta etapa suele aparecer sangrado de las encías y caries dentales. Esto es así, debido a la necesidad de calcio que padece la madre y, ¿por qué las madres necesitan más calcio? Pues porque los huesos del bebé se están formando y obtienen el calcio necesario de las mamás. Esta extracción de calcio debe compensarse con vitaminas y un régimen alimenticio rico en calcio.



Higiene mental